Hermosa al servicio del Amor y la Alegría JORNADAS DE FORMACION TEOLOGICA

SALAMANCA 2018

Un año más la Delegación Nacional de la Misiones Católicas de Lengua Española en Alemania ha organizado las “Jornadas de Formación Permanente para Sacerdotes y agentes de pastoral”. Esta vez y por segundo año consecutivo, se celebraron en el Centro de Espiritualidad San Vicente de Paúl en Santa Marta de Tormes (Salamanca).

Han sido seis días, desde el lunes día 5 al sábado 10 de noviembre, de intensa y fructífera convivencia fraterna. Junto a los sacerdotes responsables de las Misiones: Dr. Ferran Carbonell de Wiesbaden, Felipe Díaz de Heilbronn, Dr. Alexi Flores de Neuwied, Jan Matik de Mainz, Oscar López de Hamburg, Mgr. Alberto Martínez de München, Faustino Nguema de Augsburg, José Aurelio Rosado de Aachen, y al Delegado y sacerdote responsable de Stuttgart Dr. Raúl Herrera; participaron también Cristopher Cortés que actualmente apoya las misiones de la zona de Frankfurt y Mainz y antiguos sacerdotes-misioneros jubilados como: Mgr. José Antonio Arzoz, Dr. Mgr. Manuel Pozuelo, Sebastián Nieto y Alberto Torga. A este total de 14 sacerdotes hay que sumar la presencia del obispo emérito Mgr. José Sánchez y de 18 laicos, colaboradores y agentes de pastoral, de las comunidades de lengua española, así como representantes de la Academia Española de Formación y del Departamento de Formación de la Misión Católica de Lengua Española en Alemania.



HERMOSA AL SERVICIO DEL AMOR Y LA ALEGRÍA: La Iglesia de Jesús.

El título de las Jornadas fue: “Hermosa al Servicio del Amor y la Alegría: La Iglesia de Jesús”, el ponente y profesor Dr. Juan José Hernández Alonso realizó una aproximación académica y a la vez vivencial del misterio de la Iglesia de Jesucristo a lo largo de los tiempos. La Iglesia como comunidad de creyentes cuya misión es anunciar a Jesús y servir al mundo, esta Iglesia viva llamada continuamente a la renovación y purificación, y que es hermosa y bella. Tres días de las jornadas fueron dedicados a trabajar en profundidad los siguientes contenidos:

• Visión histórico eclesiológica

• La Iglesia, radicada en Jesús de Nazaret

• El Misterio Trinitario de la Iglesia

• Iglesia Pueblo de Dios. El Reino y la Iglesia

• Estructura ministerial de la Iglesia. Episcopado-Primado-Colegialidad

• Una Iglesia abierta al diálogo

La metodología fue participativa, reservando las tardes para el trabajo en pequeños grupos y discutir sobre aquellos temas que suscitaban el interés de los participantes. Cada grupo nombraba un/a secretario/a que posteriormente se encargaba de comunicar en el plenario sus reflexiones y aportaciones. El trabajo en los grupos fue intenso y siempre con la mirada puesta en la realidad actual que tienen las Misiones de lengua española en Alemania. Como fruto de este rico trabajo comunitario y eclesial, se establecieron tres líneas de acción que respondían a la preocupación e interés pastoral de los asistentes. Estas fueron: 1. Desarrollar la pastoral juvenil y familiar en las Misiones A tal fin propusimos la creación de un grupo de trabajo y que se nombrará un sacerdote encargado de animar la pastoral juvenil. 2. Promover la formación y animación comunitaria en las Misiones Ante la dificultad que tienen algunos sacerdotes de poder atender semanalmente todas las comunidades, la propuesta fue de capacitar a los laicos comprometidos de las Misiones para que puedan animar su comunidad y si así se requiere, puedan presidir Celebraciones de la Palabra. El Departamento de Formación, en la persona de Joaquín Simó, asumió con interés estas iniciativas que encajan perfectamente con los nuevos objetivos que el “Referat Bildung” tiene asignados desde la Conferencia Episcopal alemana.

LA CIUDAD DE ZAMORA

El miércoles día 7 aprovechamos para realizar una visita cultural a la ciudad de Zamora. Ese día se sumó al grupo el P. Rudesindo Olmos salesiano que estuvo muchos años en la misión de Heilbronn. La Iglesia de S. Pedro y S. Ildefonso, donde están los restos del patrón de la ciudad, fue el lugar elegido para comenzar la visita y celebrar la Eucaristía presidida por el obispo Mgr. José Sánchez asistido por Mgr. José Antonio Artoz y el P. Alberto Torga. Después de recorrer las históricas calles zamoranas, acercarnos al río Duero y visitar la Catedral; pudimos agasajarnos con una estupenda comida típica en un restaurante, el Sancho, de renombre en la ciudad. Aunque por breve tiempo, por la tarde y a petición popular, se visitó la ciudad de Salamanca. EL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE MIGRACIONES El mismo miércoles al atardecer pudimos conversar en un ambiente eclesial y distendido con el Presidente de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española y obispo de Astorga Mgr. Juan Antonio Menéndez Fernández. Los presentes quedaron sorprendidos por su cercanía, confianza y preocupación por los temas de actualidad que afectan a la Iglesia y a las personas inmigrantes. A lo largo de todas las jornadas respiramos un ambiente de profunda armonía entre los participantes. La formación, las oraciones, las Eucaristías, el trabajo en grupos, los momentos de compartir fraterno, las visitas culturales y paseos por Zamora y Salamanca fueron creando, a pesar de la heterogeneidad de los participantes, ese amor mutuo propio de las primeras comunidades y de los discípulos de Jesús. Joaquin Simón Fontalles Reponsable del Departamento de Formación SKRB La conclusión del curso elaborada por nuestro Ponente, nos pareció un magnifica texto el cual transcribimos para que nuestros lectores puedan apreciar lo profundo el bello de nuestro trabajo realizadio este año. Queridas amigas, queridos amigos: Ahí tenéis una sencilla reflexión de las cosas que sabéis igual que yo, y que, sin duda, expresaríais aún mejor. Un recuerdo entrañable y un fuerte abrazo, J.J.

La Iglesia del mañana debe ser una Iglesia centrada en Jesús de Nazaret, y no en sí misma. Una Iglesia que, envuelta en el misterio de la Trinidad -abierto desde siempre a la salvación universal- crea en la esperanza y que la contagie, como liberación integral que proviene de la Buena Noticia del Señor. Debe, siempre sencilla y humildemente, enseñar y vivir los valores del Reino de Dios (palabra, sanación y amor/eucaristía) porque el Reino, y no ella, es el centro de nuestra predicación misionera y la inspiración de nuestra actuación cristiana. Debe ser una Iglesia pobre, transparente, humilde, desclericalizada y servidora. Sin afán de protagonismo ni anhelos de influencia social. Solamente, iluminadora de las realidades presentes y orientadora de lo que está por venir, siempre bajo el signo de la alegría y la esperanza. Somos un pueblo con vida, no mera estructura fosilizada e inerte, capaz de entroncarnos con el Pueblo de las primicias de la fe, con el Pueblo de la promesa y de la esperanza y, por tanto, abierto a los demás pueblos, con ansias de presentarles la salvación que viene del Mesías de Dios y que encierra en sí la plenitud. No nos arredramos ante las dificultades. No nos atemorizamos ante los nubarrones que descargan incertidumbre y desasosiego en este tiempo que entendemos como “el final de la era “cristiana” de Europa”.

Somos sencillos y humildes para superar la enorme merma de la fe o lo que llamamos un cristianismo a la carta. Soportamos el debilitamiento de la familia y los abusos provocados en el seno de nuestras comunidades. Nos enfrentamos con entusiasmo y audacia a los métodos de modernización de nuestras estructuras. No desesperamos ante la llamada posmodernidad y el vaciamiento desaliñado y negligente de la realidad humana, que conducen al nihilismo, al mimético culto de las formas, al craso individualismo y a la increencia respecto a la realidad terrena y al mundo de la fe. Distinguimos entre una orientación trascendente y religiosa, fundamentada en Jesús, y las múltiples opciones en favor de un humanismo que gira en torno a sí y se agota en sí mismo. Rechazamos una religiosidad intransigente, fanática y violenta, al tiempo que presentamos una forma de vida con valores trascendentes. No perdemos el ánimo, ni nos desorientamos. Nos encontramos a gusto en una situación de diáspora y minoría en una sociedad religiosamente plural. No soñamos con mayorías, porque no se trata de eso; más bien, añoramos minorías imaginativas, audaces y robustas, que gocen de identidad y personalidad ante retos difíciles y actuales. La Iglesia encuentra su identidad y su fuerza en el Misterio, en Jesús de Nazaret, en el vigor del Espíritu, y en la Cruz, que es la senda hacia la Pascua. Ahí termina la Iglesia. Luego llega el reino de Dios, poderoso y magnífico, en el que descubriremos luminosamente la hermosa realidad de la comunidad de seguidores de Jesús, que ahora formamos, y de cuya belleza vivimos, y que, como hijos de un mismo Padre, compartimos con extremado contento con toda la humanidad.